Para 1870, cuatro más
tarde, ya ha desaparecido como centro poblado de
importancia, como consecuencia del vandalismo existente en la
región y las epidemias endémicas que
lo azotaron. Sobre este ultimo aspecto es importante conocer la
siguiente información dada por el Dr. Ricardo Ardilla, en su
Historia del Paludismo en la
Antigua Provincia de Apure: “Probablemente la ausencia de una
inmunidad antimalárica en la población, la situación económica reinante
para entonces y la falta de médicos y recursos terapéuticos, puedan
explicar la extraordinaria virulencia de la epidemia en cuestión; pero
sea como fuere, el saldo no pudo ser más terrible: el pueblo de El
Mantecal en ruinas, el montón de muertes y el triste remoquete de “la
peste de Apure” (p. 12). En nota al pie de la misma página, y citando a
Ramón Páez, el Dr. Archila, continúa: “El Mantecal fue en un tiempo una
ciudad floreciente, no obstante las quemas que la azotaron durante
muchos años seguidos, pero, desde la gran epidemia de 1832, y las
siguientes, ha quedado totalmente despoblada, porque los escasos
habitantes que escaparon del azote, abandonaron sus casas, y de ese modo
lo que antes fuera una laboriosa comunidad se convirtió en una triste
aldea”.
A principios
del siglo XX, Mantecal logra recuperarse un poco y para 1928 es
catalogado nuevamente como Municipio, convirtiéndose en los últimos
tiempos en una de las poblaciones de mayor porvenir agropecuario del
Estado Apure, debido al ambicioso proyecto de desarrollar los famosos
Módulos de Mantecal.
De Mantecal
son nativos el periodista y musicólogo Reinaldo Espinoza Hernández, el
poeta Carlos Milano Peña, el destacado investigador agrícola Fernando
Corrales (muerto en plena juventud, lamentablemente) y el conocido
cantante popular Cristóbal Jiménez.
Méndez Echenique,
Argenis. Historia de Apure