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MUCURITAS
28 de enero de 1817
El 28 de
enero Páez reanudó la marcha y al notar que La Torre también
avanzaba hacia el mismo campo hizo un desplazamiento oblicuo
para ponerse a favor del viento "hasta tomar el Barlovento",
dice el Centauro. La razón de tal evolución no era otra que evitar
el efecto enceguecedor del polvo, del humo, y sobre todo de la
ceniza de la vegetación consumida por el fuego días antes.
Obteniendo esta posición ventajosa, Páez formó sus hombres (
1.100 jinetes ) en tres líneas al mando de: Ramón Nonato y Ángel
Pérez y la segunda tenia por jefe a Rafael Rosales y Doroteo
Hurtado, la tercera de reserva, quedó bajo el mando de
Cruz Carrillo.
La
iniciativa del combate la tomó La Torre cuando avanzó sobre
los patriotas y abrió fuego contra ellos. En este momento, la primera
línea "cargó vigorosamente" y a media distancia se dividió de
derecha a izquierda. La de la izquierda para atacar de flanco a la
caballería que formaba las alas de la infantería enemiga. Páez había
instruido a sus hombres para que se replegasen en aparente
derrota al ser rechazados, y que volvieran caras cuando notasen que
la segunda línea patriota entraba a la carga contra la retaguardia
de la caballería enemiga, ocupada en ese momento en perseguir la primera
línea. La operación se ejecutó de acuerdo al plan inicial y
pronto quedo La Torre sin caballería, aparte de unos 200 húsares europeos.
La hábil maniobra de Páez había alejado a los jinetes del apoyo que podía
brindarle la infantería. En este momento, 50 hombres que Páez había
preparados dieron fuego a la sabana, y rápidamente la infantería realista
se vio envuelta en llamas. Y la calma y la pericia de La Torre
unida a la feliz coincidencia de una cañada con agua situada a la
izquierda impidieron que la infantería enemiga pereciera abrasada.
Páez persiguió a los realista hasta el paso del Frío donde un bosque
dio abrigo a los maltrechos batallones. Mas tarde escribiría Pablo
Morillo: "14 cargas consecutivas sobre mis cansados batallones, me
hicieron ver que aquellos hombres no eran una varilla de cobardes poco
numeroso como me habían informado"
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