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CELEBRIDADES
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Nació en
Guasdualito, en 1814.Su padre de descendiente de alta prosapia
castellana , era rico propietario del Apure, donde tenia uno de los
mejores hatos de aquellas regiones. Muerto a consecuencia de las
fatigas e inquietudes que le causó la guerra de la independencia, dejó
varios pequeñuelos, a la protección de una madre amorosa y buena, la
cual, no obstante su juventud, supo cumplir los grandes deberes que
cayeron sobre sus hombros al extinguirse el compañero de sus días.
Llena
de nobles y generosas aspiraciones, quiso educar a uno de sus hijos en
el centro europeo; y en 1821, envió a Londres a José Gregorio, niño
que apenas abría los ojos a la luz de la razón. Diez y seis años pasó
bajo aquel cielo nebuloso, contraído a estudios serios, que lo hicieron
hombre cuando apenas ostentaba en la nívea sien los dorados resplandores
de la juventud. terminada su educación, regresó en 1837 al seno de su
familia, y poco tiempo después, elegido Diputado al Congreso por la
Provincia de Barinas, se trasladó a la Capital de la Republica en
cumplimiento de su mandato.
La buena acogida que tuvo en el seno de la sociedad caraqueña, y los
nuevos horizontes que vio abrirse en su rumbo, al porvenir, lo
decidieron a encargar a su hermano Domingo de la casa paterna y de los
cuantiosos bienes de la familia, para de este modo corresponder a la
exigencia que le hizo el General Páez, de servir al Gobierno Nacional
en el ramo de las Relaciones Exteriores .Luego, nombrado Representante
de Venezuela en Nueva Granada, se traslado a Bogotá, y allí contrajo
matrimonio con la honorable Señorita Margarita Quevedo, la cual, con
sus talentos, su bondad y caricias, contribuyó a hacerles amables y
placenteros los días de la existencia. Terminada la misión, regresó a
Caracas, y en la Capital sirvió diferentes empleos, entre otros, la
cátedra del idioma ingles, en la Universidad En 1868 fue nombrado, por
parte de Venezuela y en sustitución del Señor Francisco Conde, Miembro
de la Comisión Mixta que conoció y decidió sobre varias reclamaciones
norteamericanas, puesto que desempeñó con brillo, como se ve en el
informe que en julio del mismo año, rindió al Gobierno Nacional.
Para
esta época era también secretario privado del Señor Antonio Leocadio
Guzmán, a quien acompañó varios años .
Las evoluciones de la política y la necesidad de reposo para su agitada
existencia, lo llevaron al Táchira, que lo recibió como huésped
distinguido, y al cual el correspondió, fijando allí su residencia
definitiva .Mas de treinta años vivió en esa su segunda tierra, donde
dio los mas altos ejemplos de una vida consagrada toda a rendir culto
ferviente al trabajo, a la honradez y el bien
Deseando que los pueblos de Táchira estuviesen en comunicación inmediata
con el Lago de Maracaibo, pensó en la construcción de una vida férrea
entre Puerto Villamar y San Carlos del Zulia, y el mismo, con su
infatigable actividad, trabajando como ingeniero y como menestral,
estuvo en esas montañas vírgenes, donde el tigre y la serpiente aun no
habían oído el ruido de el hacha, ni siquiera el disparo del fusil
.Diversos viaje hizo a la Capital de la Republica para obtener del
Gobierno Nacional la realización de aquella vía; pero al fin sus
trabajos fueron infructuosos, y desencantado y triste, abandonó aquella
empresa que lo habían llenado por algún tiempo de doradas ilusiones y
lisonjeras esperanzas.
En 1874 publicó en la Opinión Nacional, una serie de estudios sobre el
Táchira, dedicados a su amigo intimo Doctor Arístides Rojas, y los
cuales revelan el talento observador y los conocimientos múltiples que
adornaban al Señor Villafañe. Dichos estudios fueron editados en volumen
con el nombre de ``Apuntes Estadísticos del Estado Táchira``, por orden
del General Guzmán Blanco en 1877; y podrían editarse varios volúmenes
con los numerosos artículos que sobre temas sociales , políticos y
económicos; sobre comercio, artes, agricultura, en industria publicó
en diferentes periódicos del país.
Pronunciado por la Reina Regente de España el Laudo arbitral en nuestra
cuestión de limites con Colombia, el Señor Villafañe lo comentó en un
folleto, con tal lucidez jurídica y conocimientos prácticos de la
materia, que es lo mejor que se escribió sobre aquella celebre
sentencia que dio motivo para tantos juicios y opiniones encontradas
.Fue el primero que demostró con pruebas irrefutables, lo injusto de
aquel fallo y la necesidad de negarse a su cumplimiento por adolecer de
nulidad, ya que el arbitro se había excedido decidiendo puntos que las
partes no lo sometieron a su jurisdicción.
El Señor Villafañe murió en San Cristóbal, en septiembre de 1894. Tenia
80 años, dignamente empleados en una vida adornadas por las mas bellas
virtudes publicas y privadas. Se había hecho acreedor a las mas altas
consideraciones publicas, y la sociedad tachirense supo manifestárselo
así, con la pompa que desplegó en sus exequias fúnebres y las
manifestaciones de duelo que le tributó a la prensa en general.
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